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El diagnóstico de
cáncer de pulmón origina muchas preguntas y una necesidad de
respuestas claras. Esperamos que esta hoja informativa del Instituto
Nacional del Cáncer (NCI) sea una ayuda que proporciona información
acerca de algunas de las causas y formas de prevenir el cáncer de
pulmón y describe los síntomas, la detección, el diagnóstico y
tratamiento de esta enfermedad. Al contar con esta información
importante, es posible que los pacientes y sus familiares puedan
estar mejor preparados para enfrentarse a los retos que les esperan.
La investigación del
cáncer ha llevado a un progreso contra el cáncer de pulmón, y
nuestros conocimientos siguen aumentando. Los investigadores siguen
buscando formas mejores de prevenir, detectar, diagnosticar y tratar
el cáncer de pulmón. El Servicio de Información sobre el Cáncer y
los otros recursos del NCI que se indican en la sección de “Recursos
del Instituto Nacional del Cáncer” pueden proporcionar la
información más actual y precisa sobre el cáncer de pulmón. Las
publicaciones que se mencionan en esta hoja informativa, y otras,
están disponibles a través del Servicio de Información sobre el
Cáncer llamando al teléfono 1–800–4–CANCER (1–800–422–6237). Muchas
publicaciones del NCI están también disponibles en Internet en los
sitios que se indican en la sección de Recursos al final de la hoja
informativa.
El
proceso del cáncer
Todos los tipos de cáncer se desarrollan en la célula, la unidad
básica de vida del cuerpo. Para entender lo que es el cáncer, es
útil saber lo que sucede cuando las células normales se hacen
cancerosas.
El cuerpo está
compuesto de muchos tipos de células. Normalmente, las células
crecen, se dividen y producen más células cuando son necesarias para
mantener el cuerpo sano y para que funcione adecuadamente. Algunas
veces, sin embargo, el proceso se altera y las células siguen
dividiéndose cuando no es necesario que haya células nuevas. La masa
de células sobrantes forma un crecimiento o tumor. Los tumores
pueden ser benignos o malignos.
Los tumores
benignos no son cancerosos. Generalmente se pueden extirpar y,
en la mayoría de los casos, no vuelven a aparecer. Las células de
tumores benignos no se diseminan a otras partes del cuerpo. Lo que
es más importante, en muy pocos casos los tumores benignos son una
amenaza para la vida.
Los tumores
malignos son cancerosos. Las células en los tumores malignos son
anormales y se dividen sin orden ni control. Estas células
cancerosas pueden invadir y destruir el tejido en su derredor. Las
células cancerosas pueden también desprenderse del tumor maligno y
entrar en el torrente sanguíneo o en el sistema linfático (los
tejidos y órganos que producen, almacenan y transportan las células
blancas de la sangre que combaten la infección y otras
enfermedades). Con este proceso, llamado metástasis, es como se
disemina el cáncer del tumor original (primario) para formar tumores
nuevos (secundarios) en otras partes del cuerpo.
Los
pulmones
Los pulmones, un par de órganos como esponjas, que tienen la forma
de cono, son parte del sistema respiratorio. El pulmón derecho tiene
tres secciones, llamadas lóbulos; es un poco más grande que el
pulmón izquierdo, el cual tiene dos lóbulos. Cuando inhalamos, los
pulmones toman oxígeno, el cual es necesario para que nuestras
células vivan y para que lleven a cabo sus funciones. Cuando
exhalamos, los pulmones expulsan el anhídrido carbónico, el cual es
un producto de desecho de las células del cuerpo.

¿Qué es
el cáncer de pulmón?
Los cánceres que empiezan en los pulmones se dividen en dos tipos
principales: cáncer de pulmón de células no pequeñas y cáncer de
pulmón de células pequeñas, lo cual depende de cómo se ven las
células en el microscopio. Cada tipo de cáncer de pulmón crece y se
disemina en forma diferente y se trata en forma también diferente.
El cáncer de
pulmón de células no pequeñas es más común que el cáncer de
pulmón de células pequeñas y, en general, crece y se disemina con
más lentitud. Hay tres tipos principales de cáncer de pulmón de
células no pequeñas y toman el nombre del tipo de células en donde
se desarrolla el cáncer: carcinoma de células escamosas (también
llamado carcinoma epidermoide), adenocarcinoma y carcinoma de
células grandes.
El cáncer de
pulmón de células pequeñas, a veces llamado cáncer de células en
avena, es menos común que el cáncer de pulmón de células no
pequeñas. Este tipo de cáncer de pulmón crece con más rapidez y es
posible que se disemine a otros órganos del cuerpo.
Los cánceres que
empiezan en los pulmones se dividen en dos tipos principales: cáncer
de pulmón de células no pequeñas y cáncer de pulmón de células
pequeñas, lo cual depende de cómo se ven las células en el
microscopio. Cada tipo de cáncer de pulmón crece y se disemina en
forma diferente y se trata en forma también diferente.
Cáncer de
pulmón, ¿quién tiene el riesgo?
Los investigadores han descubierto varias causas del cáncer de
pulmón y la mayoría están relacionadas con el uso del tabaco.
Cigarrillos.
El fumar cigarrillos causa cáncer de pulmón. Sustancias dañinas,
llamadas carcinógenos, en el tabaco, dañan las células de los
pulmones. Con el tiempo, las células dañadas pueden hacerse
cancerosas. La probabilidad de que un fumador desarrolle cáncer de
pulmón se ve afectada por la edad a la que se empezó a fumar, por el
tiempo que la persona ha fumado, el número de cigarrillos fumados al
día y la fuerza con la que inhala el fumador. El dejar de fumar
reduce considerablemente el riesgo de una persona de desarrollar
cáncer de pulmón.
Cigarros
puros y pipas. Las personas que fuman
cigarros puros y pipas tienen un riesgo mayor de cáncer de pulmón
que las personas que no fuman. El número de años que fuma una
persona, el número de pipas o cigarros fumados al día y la fuerza
con la que inhala la persona, todo esto afecta el riesgo de
desarrollar cáncer de pulmón. Aun los fumadores de cigarros puros y
pipa que no inhalan tienen un riesgo mayor de cáncer de pulmón, de
boca y de otros tipos.
Humo de
tabaco en el ambiente. La posibilidad de
desarrollar cáncer de pulmón aumenta con la exposición al humo de
tabaco en el ambiente: el humo en el aire cuando otra persona está
fumando. La exposición al humo de tabaco en el ambiente se llama
fumar de segunda mano o fumar en forma pasiva o involuntaria.
Radón.
El radón es un gas radiactivo invisible,
sin olor y sin sabor, que ocurre en forma natural en la tierra y
rocas. Puede dañar los pulmones, lo cual puede llevar al cáncer de
pulmón. Las personas que trabajan en las minas pueden exponerse al
radón y, en algunas partes del país, hay radón también en las casas.
El fumar aumenta el riesgo de cáncer de pulmón todavía más en
aquellas personas que ya tienen el riesgo a causa de su exposición
al radón. Un estuche para uso doméstico que permite medir los
niveles de radón en las casas está en venta en la mayoría de las
tiendas de ferretería. La prueba doméstica para el radón es
relativamente fácil de usar y no es cara. Una vez que se corrige el
problema del radón, el peligro desaparece por completo.
Asbesto.
Asbesto es el nombre de un grupo de minerales que ocurren como
fibras en forma natural y se usan en algunas industrias. Las fibras
de asbesto tienden a romperse con facilidad en partículas que pueden
flotar en el aire y pegarse a la ropa. Cuando las partículas son
inhaladas, se pueden alojar en los pulmones, dañando las células y
aumentando el riesgo de cáncer de pulmón. Los estudios han
demostrado que los trabajadores que han estado expuestos a grandes
cantidades de asbesto tienen un riesgo de desarrollar cáncer de
pulmón que es 3 ó 4 veces mayor que el de trabajadores que no han
estado expuestos al asbesto. Se ha observado esta exposición en
tales industrias como la de construcción naval, minería y
manufactura del asbesto, trabajo de aislantes y reparación de
frenos. El riesgo de cáncer de pulmón es todavía mayor entre los
trabajadores del asbesto que fuman también. Los trabajadores del
asbesto deberán usar equipo protector que proporciona la empresa y
seguir las prácticas laborales y los procedimientos de seguridad
recomendados.
Contaminación. Los investigadores han
encontrado una relación entre el cáncer de pulmón y la exposición a
algunos contaminantes del aire, como los productos que resultan de
la combustión del diesel y de otros combustibles fósiles. Sin
embargo, esta relación no ha sido definida con claridad y se está
llevando a cabo más investigación.
Enfermedades
de pulmón. Algunas enfermedades de pulmón,
como la tuberculosis (TB), aumentan las posibilidades de una persona
de desarrollar cáncer de pulmón. El cáncer de pulmón tiende a
desarrollarse en las áreas del pulmón que tienen cicatrices de
tuberculosis.
Antecedentes
personales. La persona que ha tenido
cáncer de pulmón una vez tiene más probabilidad de desarrollar un
segundo cáncer de pulmón cuando se compara con una persona que nunca
lo ha tenido. Dejar de fumar después de que se diagnostica el cáncer
de pulmón puede prevenir el desarrollo de un segundo cáncer de
pulmón.
Los investigadores
siguen estudiando las causas del cáncer de pulmón y continúan
buscando formas de prevenirlo. Ya sabemos que la mejor forma de
prevenir el cáncer de pulmón es dejar de fumar (o no empezar nunca).
En cuanto más pronto deja uno de fumar, es mejor. Aun cuando usted
haya fumado por muchos años, nunca es demasiado tarde para
beneficiarse de dejar de fumar.
La mejor forma de
prevenir el cáncer de pulmón es dejar de fumar o no empezar a fumar
nunca.
El
reconocimiento de los síntomas
Los signos y síntomas comunes de cáncer de pulmón son:
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Una tos que no se
quita y que empeora con el tiempo
-
Dolor constante de
pecho
-
Tos con flema que
tenga sangre
-
Silbido, ronquera o
falta de aire
-
Problemas de
pulmonía o bronquitis que se repiten
-
Hinchazón del
cuello y de la cara
-
Pérdida de peso o
falta de apetito
-
Fatiga
Estos síntomas pueden
ser causados por cáncer o por otras condiciones. Es importante
consultar con un médico.
El
diagnóstico de cáncer de pulmón
Para ayudarse a encontrar la causa de los síntomas, el médico evalúa
los antecedentes médicos de la persona, sus antecedentes de fumar,
su exposición a sustancias del ambiente o del oficio y los
antecedentes familiares de cáncer. El médico realiza también un
examen físico y puede ordenar rayos X del pecho y otras pruebas. Si
se sospecha cáncer de pulmón, la citología de esputo (el examen
microscópico de células de una muestra de flema de los pulmones que
se obtiene al toser profundamente) es una prueba sencilla que puede
ser útil para detectar el cáncer de pulmón. Para confirmar la
presencia del cáncer de pulmón, el médico necesita examinar tejido
del pulmón. Una biopsia es la extracción de una pequeña muestra de
tejido para ser examinada en el microscopio por un patólogo y puede
mostrar si una persona tiene cáncer. Varios procedimientos se pueden
usar para obtener este tejido.
Broncoscopia. El médico pone un
broncoscopio (un tubo delgado, luminoso) por la boca o por la nariz
hasta llegar a la traquea para ver dentro de las vías respiratorias.
A través de este tubo, el médico puede recoger células o muestras
pequeñas de tejido.
Aspiración
con aguja. Una aguja es insertada en el
tumor a través del pecho para extraer una muestra de tejido.
Toracentesis. Por medio de una aguja, el
médico extrae una muestra del líquido que rodea los pulmones para
buscar células cancerosas.
Toracotomía.
A veces es necesaria la cirugía para abrir
el tórax y poder diagnosticar el cáncer de pulmón. Este
procedimiento es una operación mayor que se realiza en el hospital.
Estadificación de la enfermedad
Si el diagnóstico es de cáncer, el médico querrá saber el estadio
(etapa o extensión) de la enfermedad. La estadificación se lleva a
cabo para determinar si el cáncer se ha diseminado y, si es así, a
qué partes del cuerpo. El cáncer de pulmón se disemina con
frecuencia al cerebro o a los huesos. El saber el estadio (etapa) de
la enfermedad ayuda al médico a planear el tratamiento. Algunas de
las pruebas que se usan para determinar si el cáncer se ha
diseminado son:
Escanograma
de TAC o tomografía computarizada. Una
computadora conectada a una máquina de rayos X crea una serie de
imágenes detalladas de las áreas internas del cuerpo.
IRM
(imágenes de resonancia magnética). Un imán
poderoso conectado a una computadora produce imágenes detalladas de
las áreas internas del cuerpo.
Estudios con
radionúclidos. Los escanogramas con
radionúclidos (isótopos radiactivos) pueden mostrar si el cáncer se
ha diseminado a otros órganos, como al hígado. El paciente ingiere o
recibe una inyección de una sustancia ligeramente radiactiva. Una
máquina (escáner) mide y registra el nivel de radiactividad en
ciertos órganos para revelar las áreas anormales.
Escanograma
óseo. El escanograma óseo, un tipo de
estudio con radionúclidos, puede mostrar si el cáncer se ha
diseminado a los huesos. Se inyecta en la vena una pequeña cantidad
de una sustancia radiactiva que viaja por el torrente sanguíneo y se
concentra en las áreas de crecimiento óseo anormal. Un instrumento
llamado escáner mide los niveles de radiactividad en estas áreas y
los registra en película de rayos X.
Mediastinoscopia/Mediastinotomía. Una
mediastinoscopia puede ayudar a mostrar si el cáncer se ha
diseminado a los ganglios linfáticos del tórax. Usando un
instrumento óptico luminoso llamado endoscopio, el médico examina el
centro del tórax (mediastino) y los ganglios linfáticos cercanos. En
la mediastinoscopia, el endoscopio es insertado a través de una
pequeña incisión en el cuello; en la mediastinotomía, la incisión se
hace en el tórax. En cualquiera de los dos procedimientos, el
endoscopio se usa también para recoger una muestra de tejido. El
paciente recibe anestesia general.
Tratamiento para cáncer de pulmón
El tratamiento depende de una serie de factores, incluyendo el tipo
de cáncer de pulmón (de células pequeñas o no pequeñas), del tamaño,
sitio y extensión del tumor, y de la salud general del paciente. Se
pueden usar muchos tratamientos diferentes y combinaciones de
tratamientos para controlar el cáncer de pulmón o para mejorar la
calidad de vida al reducir los síntomas.
La cirugía es
una operación para extirpar el cáncer. El tipo de cirugía que
realiza el médico depende de la localización del tumor en el pulmón.
Una operación para quitar sólo una pequeña parte del pulmón se llama
resección segmentaria o en cuña. Cuando el cirujano remueve todo un
lóbulo del pulmón, el procedimiento se llama una lobectomía. La
neumonectomía es la extirpación de todo un pulmón. Algunos tumores
son inoperables (no se pueden extirpar con cirugía) a causa del
tamaño o del sitio, y algunos pacientes no pueden tener cirugía por
otras razones médicas.
La quimioterapia
es el uso de fármacos anticancerosos para destruir las células
cancerosas por todo el cuerpo. Aun después de que se haya extirpado
el cáncer del pulmón, células cancerosas pueden todavía estar
presentes en el tejido cercano o en otra parte del cuerpo. La
quimioterapia se puede usar para controlar el crecimiento del cáncer
o para aliviar los síntomas. La mayoría de los fármacos
anticancerosos se administran por inyección directamente en la vena
(vía intravenosa) o por medio de un catéter, un tubo delgado que se
coloca en una vena grande y permanece allí por el tiempo que es
necesario. Algunos fármacos anticancerosos se administran en forma
de píldoras o tabletas.
La radioterapia
es el uso de rayos de alta energía para destruir las células
cancerosas. La radioterapia se dirige a un área limitada y afecta
las células cancerosas sólo en esa área. La radioterapia se puede
usar antes de la cirugía para reducir el tamaño de un tumor o
después de la cirugía para destruir cualquier célula cancerosa que
haya quedado en el área tratada. Los médicos usan también la
radioterapia, con frecuencia combinada con quimioterapia, como
tratamiento primario en vez de cirugía. La radioterapia puede
también usarse para aliviar síntomas como la falta de respiración.
La radiación para el tratamiento de cáncer de pulmón con más
frecuencia procede de una máquina (radiación externa). La radiación
puede también proceder de un implante (un recipiente pequeño de
material radiactivo) que se coloca directamente dentro del tumor o
cerca de él (radiación interna).
La terapia
fotodinámica, un tipo de terapia con rayos láser, consiste en el
uso de un compuesto químico especial que se inyecta en el torrente
de la sangre y que es absorbido por las células en todo el cuerpo.
El compuesto químico sale rápidamente de las células normales pero
permanece por más tiempo en las células cancerosas. Una luz láser
dirigida al cáncer hace reaccionar el compuesto químico, el cual
mata entonces las células cancerosas que lo han absorbido. La
terapia fotodinámica puede ser usada para reducir los síntomas del
cáncer de pulmón—por ejemplo, para controlar el sangrado o para
aliviar los problemas de respiración debidos a que las vías de
respiración están bloqueadas cuando el cáncer no se puede extirpar
por medio de cirugía. La terapia fotodinámica puede también usarse
para tratar tumores muy pequeños en pacientes para quienes los
tratamientos ordinarios para cáncer de pulmón no son adecuados.
Los estudios
clínicos (estudios de investigación) para evaluar formas nuevas
de tratar el cáncer son una opción para muchos pacientes con cáncer
de pulmón. En algunos estudios, todos los pacientes reciben el
tratamiento nuevo. En otros, los médicos comparan terapias
diferentes al dar el tratamiento nuevo a un grupo de pacientes y la
terapia ordinaria (estándar) al otro grupo. Por medio de la
investigación, los médicos están explorando formas nuevas y
posiblemente más efectivas de tratar el cáncer de pulmón. Se puede
encontrar más información acerca de los estudios de tratamiento en
la publicación del NCI La participación en los estudios clínicos:
lo que los pacientes de cáncer deben saber. El PDQ®, el banco de
datos de información sobre el cáncer del Instituto Nacional del
Cáncer, contiene información detallada acerca de los estudios en
curso para cáncer de pulmón. NCI tiene también un sitio de Internet:
http://www.cancer.gov/clinical_trials/ que proporciona
información detallada para pacientes, profesionales de la salud y el
público acerca de los estudios en curso sobre el cáncer de pulmón.
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El sitio de la
Web http://www.cancer.gov proporciona información de varias
fuentes del NCI, incluso de PDQ®, el banco de datos de
información sobre el cáncer del NCI. El PDQ contiene información
actual sobre la prevención, los exámenes selectivos de
detección, el tratamiento, los cuidados médicos de apoyo y los
estudios clínicos en curso sobre el cáncer.
http://www.cancer.gov contiene también CANCERLIT®, un banco de
datos de citas y resúmenes de la literatura científica sobre
tópicos del cáncer. La dirección en Internet es
http://www.cancer.gov/.
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Tratamiento del cáncer de pulmón de células no pequeñas
Los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas pueden
recibir tratamiento en varias formas. La selección del tratamiento
depende principalmente del tamaño, sitio y grado del tumor. La
cirugía es la forma más común de tratar este tipo de cáncer de
pulmón. La criocirugía, un tratamiento que congela y destruye el
tejido canceroso, puede usarse para controlar los síntomas en los
estadios (etapas) últimos del cáncer de pulmón de células no
pequeñas. La radioterapia y la quimioterapia pueden también usarse
para hacer más lento el progreso de la enfermedad y para controlar
los síntomas.
Tratamiento del cáncer de pulmón de células pequeñas
El cáncer de pulmón de células pequeñas se disemina con rapidez. En
muchos casos, las células cancerosas ya se han diseminado a otras
partes del cuerpo cuando se diagnostica la enfermedad. Para llegar a
las células cancerosas en todo el cuerpo, los médicos casi siempre
usan quimioterapia. El tratamiento puede también incluir
radioterapia dirigida al tumor en el pulmón o a los tumores en otras
partes del cuerpo (como en el cerebro). Algunos pacientes reciben
radioterapia al cerebro aun cuando no se encuentre cáncer allí. Este
tratamiento, llamado irradiación craneal profiláctica, se da para
prevenir que se formen tumores en el cerebro. La cirugía es parte
del plan de tratamiento para un número reducido de pacientes con
cáncer de pulmón de células pequeñas.
Efectos
secundarios
Los efectos secundarios del tratamiento del cáncer dependen del tipo
de tratamiento, y pueden ser diferentes para cada persona. Los
efectos secundarios son con frecuencia sólo temporales. Los médicos
y enfermeras pueden explicar los posibles efectos secundarios del
tratamiento y ellos pueden sugerir formas para ayudar a aliviar los
síntomas que pueden ocurrir durante y después del tratamiento.
La cirugía
para cáncer de pulmón es una operación mayor. Después de la cirugía
de pulmón, aire y líquidos tienden a juntarse en el tórax. Los
pacientes necesitan con frecuencia ayuda para voltearse, para toser
y para respirar con profundidad. Estas actividades son importantes
para la recuperación porque ayudan a que se expanda el tejido de
pulmón que queda y a desalojar el exceso de aire y de líquido. El
dolor o la debilidad en el tórax y el brazo y la falta de
respiración son los efectos secundarios comunes de la cirugía de
cáncer de pulmón. Los pacientes pueden necesitar varias semanas o
meses para recuperar las fuerzas y la energía.
La quimioterapia
afecta tanto las células normales como las cancerosas. Los efectos
secundarios dependen en gran parte de los fármacos determinados y de
la dosis (cantidad de fármaco que se administra). Los efectos
secundarios comunes de la quimioterapia son las náuseas y vómitos,
la pérdida del pelo, llagas en la boca y fatiga.
La radioterapia,
como la quimioterapia, afecta las células normales tanto como las
cancerosas. Los efectos secundarios de la radioterapia dependen
principalmente de la parte del cuerpo que es tratada y de la dosis
del tratamiento. Los efectos secundarios comunes de la radioterapia
son sequedad e irritación de la garganta; dificultad para tragar
alimentos; fatiga; cambios de la piel en el sitio del tratamiento y
pérdida del apetito. Los pacientes que reciben radiación al cerebro
pueden tener dolores de cabeza, cambios en la piel, fatiga, náuseas
y vómitos, pérdida de pelo o problemas con los procesos de la
memoria y pensamientos.
La terapia
fotodinámica hace la piel y los ojos sensibles a la luz por 6
semanas o más después del tratamiento. Se recomienda a los pacientes
que eviten la luz directa del sol y la luz brillante interior
durante 6 semanas por lo menos. Si los pacientes necesitan salir al
exterior, tienen que usar ropa protectora, incluyendo anteojos para
el sol. Otros efectos secundarios temporales de la terapia
fotodinámica pueden ser la tos, dificultad para pasar alimentos y
dolor al respirar o falta de respiración. Los pacientes deberán
consultar con su médico lo que deben hacer si resultan ampollas en
la piel o ésta se pone roja o hinchada.
Hoy en día, a causa
de lo que se ha aprendido en los estudios clínicos, los médicos
pueden controlar, disminuir o evitar muchos de los efectos
secundarios del tratamiento. Varios folletos útiles del NCI,
incluyendo La quimioterapia y usted, La radioterapia y usted y
Eating Hints for Cancer Patients, sugieren formas de
sobreponerse a los efectos secundarios del tratamiento del cáncer.
Los médicos y el
personal de enfermería pueden explicar los efectos secundarios
posibles del tratamiento y ellos pueden sugerir la forma de ayudar a
aliviar los síntomas que pueden ocurrir durante y después del
tratamiento.
La
importancia del cuidado de seguimiento
El cuidado de seguimiento después del tratamiento de cáncer de
pulmón es muy importante. Los exámenes médicos regulares aseguran
que se tienen en cuenta los cambios en la salud y, si el cáncer
regresa o se desarrolla un nuevo cáncer, puede ser tratado tan
pronto como sea posible. Los exámenes médicos pueden incluir
exámenes físicos, rayos X o pruebas de laboratorio. Entre las citas
programadas, las personas que tienen cáncer de pulmón deberán
reportar a su médico cualquier problema de salud tan pronto como
aparezca.
Apoyo
emocional
El vivir con una enfermedad grave, como el cáncer, es un reto.
Aparte de tener que enfrentarse a los retos físicos y médicos, las
personas con cáncer se enfrentan a muchas preocupaciones,
sentimientos e inquietudes que pueden hacer la vida difícil. Pueden
darse cuenta de que necesitan ayuda para sobreponerse a los aspectos
tanto emocionales como prácticos de su enfermedad. De hecho, la
atención a la carga emocional y psicológica de tener cáncer con
frecuencia es parte del plan de tratamiento del paciente. El apoyo
del equipo de atención médica (médicos, personal de enfermería,
trabajadores sociales y otros), los grupos de apoyo y las redes de
contacto entre pacientes pueden ayudar a las personas a que se
sientan menos solas y perturbadas y mejoran la calidad de sus vidas.
Los grupos de apoyo relacionados con el cáncer proporcionan un
ambiente seguro en donde los pacientes con cáncer pueden hablar de
la vida de cáncer con otras personas que pueden estar teniendo
experiencias semejantes. Es posible que los pacientes quieran hablar
con un miembro de su equipo de atención médica sobre cómo encontrar
un grupo de apoyo. Muchas personas encuentran también información
útil en las hojas informativas y folletos del NCI, incluyendo
Taking Time y Facing Forward.
Preguntas para su
médico
Esta hoja informativa
está diseñada para ayudarle a obtener de su médico la información
que usted necesita, para que así pueda tomar decisiones basadas en
la información acerca de su cuidado médico. Además, cuando usted
haga las preguntas a su médico, esto le ayudará a entender mejor su
situación. Para ayudarse también a recordar lo que dice el médico,
usted puede tomar notas o preguntar si puede usar una grabadora.
Algunas personas prefieren que les acompañe un familiar o un amigo
cuando hablen con el médico, para que participen en la discusión,
para que tomen notas o sólo para que escuchen.
Diagnóstico
¿Cuáles pruebas pueden diagnosticar el cáncer de pulmón? ¿Son
dolorosas?
¿Qué tan pronto después de las pruebas puedo saber los resultados?
¿Qué tipo de cáncer de pulmón tengo?
Tratamiento
¿Cuáles son los tratamientos recomendados para mí?
¿Cuáles estudios clínicos son adecuados para mi tipo de cáncer?
¿Necesitaré estar en el hospital para recibir mi tratamiento? ¿Por
cuánto tiempo?
¿En qué forma van a cambiar mis actividades normales durante mi
tratamiento?
Efectos
secundarios
¿Cuáles son los efectos secundarios que me esperan? ¿Cuánto tiempo
van a durar?
¿Cuáles son los efectos secundarios que necesito reportar? ¿A quién
debo llamar?
Seguimiento
Después del tratamiento, ¿con qué frecuencia necesito examinarme?
¿Qué tipo de cuidados de seguimiento deberé tener?
Al final, ¿podré reanudar mis actividades normales?
El equipo de
atención médica
¿Quién estará a cargo de mi tratamiento y rehabilitación? ¿Cuál es
el papel de cada miembro del equipo de atención médica que me
atiende?
¿Cuál ha sido su experiencia al atender a pacientes con cáncer de
pulmón?
Recursos
¿Existen grupos de apoyo en el área donde yo vivo, con personas con
las que yo pueda hablar?
¿Existen organizaciones en donde yo puedo obtener más información
acerca del cáncer, en concreto sobre cáncer de pulmón?
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